Estrategia de comunicación
Hablemos¿Qué es una estrategia de comunicación?
Es un plan que conecta lo que una empresa necesita conseguir con las personas a las que debe llegar, los mensajes que quiere transmitir y los canales adecuados para cada conversación.
Puede abarcar comunicación corporativa, relaciones públicas, comunicación interna, portavoces, relaciones institucionales y comunicación de proyectos. Cada ámbito se trabaja según las prioridades de la empresa.
¿Qué valor aporta?
Una buena estrategia ayuda a que clientes, equipos, partners, medios y otros públicos comprendan qué hace la empresa, qué decisiones está tomando y qué pueden esperar de ella.
También facilita preparar lanzamientos, acompañar cambios importantes, construir relaciones duraderas y responder con mayor claridad cuando surgen situaciones sensibles.
La confianza influye en cómo se recibe la comunicación
de las personas encuestadas en 28 países expresa un nivel moderado o alto de descontento hacia las instituciones, según el estudio global de Edelman.
¿Cuándo conviene trabajarla?
- Cuando la empresa inicia una nueva etapa, entra en un mercado o necesita explicar un cambio.
- Cuando distintos equipos y portavoces representan a la misma organización.
- Cuando quiere fortalecer la relación con clientes, colaboradores, medios o comunidades.
- Cuando necesita preparar una comunicación sensible o anticipar escenarios de riesgo.
- Cuando se aproxima un lanzamiento, una expansión o un proyecto con varios públicos involucrados.
Qué podemos trabajar
- Análisis del contexto y de los públicos prioritarios.
- Posicionamiento corporativo y mensajes principales.
- Plan de comunicación y calendario de acciones.
- Relaciones públicas y oportunidades con medios.
- Narrativa para portavoces y materiales de presentación.
- Comunicación interna o institucional según el proyecto.
- Coordinación de canales, equipos y colaboradores.
- Indicadores de seguimiento y revisión de resultados.
De la estrategia a las conversaciones reales
Una estrategia cobra valor cuando llega a las personas adecuadas. Por eso definimos tanto el mensaje como su aplicación: quién lo comunica, dónde, en qué momento y con qué materiales.
Podemos desarrollar el plan, acompañar su implementación o coordinar a los profesionales que intervienen en cada acción.
